Cómo mantener la disciplina para escribir

Escribir un libro puede ser algo complejo si no tienes un plan paso a paso.

Pero ¿qué hay de mantener la disciplina para poder terminarlo?

Este es el reto al que muchos escritores se enfrentan.

Incluso yo mismo me he enfrentado. No hay nada peor que levantarte un día sin ganas de escribir y tener la motivación por los suelos.

Cuando comencé a escribir mi primer libro, todavía estaba en mi último empleo. Fue cuando decidí comprometerme al cien con el libro, pero me costaba mucho tener que levantarme más temprano.

Era el único horario que tenía disponible porque al llegar del trabajo me sentía drenado.

El empleo consumía toda mi energía creativa y me sentía incapaz de escribir al llegar a casa.

Cada vez que sonaba el despertador, durante los primeros días, no tenía ganas de levantarme.

No me sentía motivado y solo quería olvidarme de todo. Me paraba, muy a fuerzas, y me sentaba frente al escritorio.

Empezaba a redactar, de acuerdo a mi estructura de ideas. Escribía unas cuantas palabras, me recostaba, y volvía de nuevo a la página en blanco.

Era una situación bastante agobiante porque no estaba acostumbrado.

Al dar las cinco de la mañana, me salía a correr y es ahí cuando me despertaba. La adrenalina del ejercicio provocaba que mi mente se activara.

Con mucha frecuencia me pregunté: ¿por qué no escribo después de correr?

Era una buena alternativa, pero me molestaba llegar sudoroso al escritorio y que los brazos se me quedaran pegados.

Lo intenté en varias ocasiones, pero no me pareció lo mejor. Tenía que hacer algo al respecto ya que el tiempo era limitado. Contaba con solo una hora y media para escribir y correr, antes de alistarme para ir al trabajo.

Durante algunos días, alterné la escritura y el ejercicio. Me colocaba unos trapos debajo de los brazos para no sudar sobre el escritorio, porque la sudoración de correr 7 kilómetros era excesiva.

Con el pasar de los días, me di cuenta de que me funcionaba mejor escribir antes de ir a correr.

Podía pensar en las ideas que había escrito, mientras corría, y eso me inspiraba para crear más ideas.

Poco a poco me fui motivando.

Tenía una razón más para salir a correr y esto me ayudó a buscar la manera de escribir un poco más por las tardes, incluso en mi hora de comida.

Nunca me metí en problemas en el empleo por usar ese tiempo para escritura, pero fue una buena forma de aprovechar el tiempo.

Me tardé aproximadamente más de 60 días en completar el primer borrador. Estaba emocionado y muy feliz.

Creo que cuando se trata de crear la disciplina para lograr un objetivo, tienes que buscar algo que te motive.

A mi me gusta mucho salir a correr y pensar en las ideas sobre las que voy a escribir. Primero hago el ejercicio y después escribo, porque como sabes, mi vida es muy diferente a la de hace 7 años.

Piensa en tu libro como un maratón que debes completar y divide tu meta en objetivos diarios. Cuando te enfocas en completar una tarea a la vez, la tensión disminuye y poco a poco empiezas a recuperar la voluntad de lograr tu objetivo.

Este último año he utilizado mucho la técnica de descomponer una meta, ya que es mucho más efectiva para lograr lo que te propongas, pero también necesitas encontrar una razón que te motive a sentarte todos los días a escribir.

Yo pienso mucho en las historias que tanto me encanta crear y en el tipo de conflictos que mis personajes pueden vivir.

Tengo una carpeta llena de ideas para los próximos libros y eso es lo que me motiva a seguir escribiendo. Además, las opiniones positivas que he recibido de los lectores, alimentan mi alma de escritor.

Disciplina es recordar lo que quieres realmente para ti.

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