#456 – Cómo superar el miedo a contar que has escrito un libro

Muchos escritores hemos enfrentado el reto de compartir nuestros escritos, por miedo a que nos juzguen con una mala crítica o que se burlen de nosotros. Este miedo es bastante común por lo que antes de brindarte algunos consejos quiero contarte un poco sobre mi historia.

Desde pequeño tuve la intención de crear historias que me permitieran explorar mundos que imaginaba en mi mente. Mi primera incursión para explorar estos mundos fue a través de los dibujos.

Llenaba las hojas de las libretas con mapas de ciudades que yo mismo creaba y escribía ideas sobre las historias que sucedieran en esos lugares.

A medida que fui creciendo, mi manera de contar historias fue cambiando. Mi segunda incursión fue a través de textos con imágenes, como si se tratara de historietas. Pero tiempo después lo dejé y me enfoqué en el dibujo.

Recuerdo que, durante el segundo año de secundaria, elaboré una lista completa de 151 nuevos pokémons, que formaban parte de una tercera generación ficticia que yo imaginé.

Mi habilidad para la crear mi propio arte fue evolucionando con el pasar del tiempo. Después me enfoqué en transcribir los episodios de mis series favoritas, a principios de los dósmiles. Algunas de ellas fueron Buffy y Charmed.

Acostumbraba a imprimir en papel imágenes de las escenas que más me gustaban de cada capítulo y las pegaba en mi cuaderno de escritos, donde describía cada episodio de inicio a fin. Era un hobby que disfrutaba mucho, pero no se lo contaba a nadie.

En la universidad mis padres me compraron una laptop para que hiciera las tareas que los profesores me encargaran, pero también me dio la oportunidad de iniciarme en la escritura, aunque no tuviese experiencia.

Tenía un procesador de textos al alcance donde podría plasmar las palabras que yo quisiera. El 2007 fue el año en que inicié las historias de El Círculo Protector. Cuando logré finalizar 22 capítulos, me di a la tarea de averiguar cual era mi próximo paso.

En esa época nadie sabía que yo escribía. No me consideraba un escritor y estaba muy lejos de pensar que tenía material para un libro completo. Me daba mucha pena mostrar mis escritos a otras personas porque creía que se burlarían de mi.

Esa fue mi realidad durante varios meses. Releía mis escritos una y otra vez sin pensar en cual sería mi próximo paso. Así que, un día, me atreví a platicarlo con una de mis amigas de carrera. Recuerdo haberle dicho: «No te vayas a burlar, eh». Y ella me respondió: «No te preocupes. No lo haré».

Mi miedo en esos días estaba alimentado por la inseguridad de que no me consideraba un escritor y que mi historia tal vez no era buena, pero lo que me ayudó a convencerme denlo era fue mostrarlo a mi amiga y a otro amigo, quién también se ofreció a leerlo.

Finalmente me di a la tarea de mostrárselo a una de mis hermanas, quien lo leyó en un par de días y me dio, no solo una crítica constructiva, sino que me alentó a continuar con la historia.

Estas opiniones, aunque vinieran de personas que yo conocía, me dieron la motivación para escribir 88 capítulos más.

A estas alturas de mi carrera me doy cuenta de lo invaluable que puede significar el apoyo de los lectores de prueba. Aunque en aquellos días del 2007 no tenía idea de lo que estaba haciendo, pude tener una crítica constructiva en un ambiente de confianza. Me sentí seguro al recibir las críticas y las sugerencias necesarias.

Mentiría si dijera que no me dio un poco de pena o que sintiera cierto rechazo a leer sus sugerencias. Es un sentimiento que vas a experimentar en cualquier momento de tu carrera como escritor, estés comenzando o no.

El error que muchos escritores cometemos es caer en el perfeccionismo. Está bien querer que nuestras historias se lean bien, pero si no te animas a compartir tu trabajo con alguna persona de confianza para que lo lea y te dé una crítica constructiva, no podrás avanzar mucho.

Yo también tenía mucho miedo de compartir lo que escribía porque mis escritos exponían mi lado más vulnerable para comunicar. Puedes tener una excelente comunicación con las personas en la vida real, pero cuando se trata de un libro, hablamos de una dimensión superior en la que queremos ser bien recibidos.

También habrá miedo al plagio. No queremos que alguien más nos robe la idea, pero recuerda que solo tú sabes cómo termina la historia.

Una forma efectiva que puede ayudarte a superar el miedo a contarle a alguien que has escrito un libro es visualizar tu libro publicado. Imagina las posibles reacciones positivas y el impacto que tu obra podría tener en tus futuros lectores.

La perfección es un mito. Ningún libro será perfecto para todos. Siempre habrá crítica positiva, constructiva y negativa. Tu libro no es para todos. Aceptar esto te permitirá avanzar si la presión de buscar la perfección absoluta.

Practica la empatía contigo mismo y entiende que el miedo es solo una parte del proceso creativo. Así lleves dos años con tu manuscrito finalizado, siempre es momento de dar el siguiente paso y buscar la ayuda necesaria para que puedas avanzar.