Cómo superar la autocrítica y el «qué dirán» como escritor

Si alguna vez has sentido algo de pena cuando escribes, déjame no eres el único.

Estos sentimientos se presentaban muy a menudo cuando comencé con mi primer libro.

Sentía que había miradas a mi alrededor vigilando qué tan bien escribía.

Si me equivocaba en algo, lo borraba y volvía a comenzar.

Era un círculo vicioso del que no sabía cómo salir.

Cuando le conté a unos pocos que estaba escribiendo un libro, sus comentarios fueron:

  • ¿Y si escribes bien?
  • ¿No te hará falta tomar algún taller de redacción?
  • Pero eres ingeniero, no un escritor.
  • ¿Apoco eres escritor?

Todas estas preguntas y demás comentarios me perturbaron y me dieron para abajo, porque para entonces no tenía la confianza suficiente de que era un buen escritor.

Decidí escribir para mí mismo y yo solo me emocionaba con mis historias. ¿Para qué las comparto si no creen en mí?

Sin embargo, por dentro sentía unas ganas insaciables de compartirlas con el mundo.

Me llevó tiempo hacerme a la idea de que si quería publicarlo, tenía que mostrar el libro.

Hace unos años que conocí a una escritora a la que le enseñé mi trabajo. Parecía emocionada con la historia, pero mi redacción no fue de su agrado.

Dos amigos más y una de mis hermanas también leyeron mis escritos y me dijeron que la historia les había gustado.

Yo sabía que no era el mejor redactor, pero tenía buenas ideas.

Este fue el primer paso para superar la auto-crítica.

Cuando comencé a trabajar como Analista de Procesos, salí a comer con algunos compañeros.

Se me salió hablarles de mi trabajo como escritor y parecían admirados.

Esto me sorprendió, porque en el pasado las reacciones fueron dudas y escepticismo.

No tenía idea de como lidiar con estos sentimientos, sin embargo, la falta de confianza comenzó a disiparse.

A finales del 2013 elaboré una lista de las metas que quería cumplir. La principal era publicar mi libro.

Sentía un fuerte compromiso conmigo mismo y me prometí que lo iba a lograr.

Me enfocaría en escribir el libro y llevarlo a la publicación. No me importaba cuanto tiempo me iba a tardar, pero estaba decidido a que no pasaría del 2014.

Yo sabía que quería convertirme en un escritor profesional y llegar a muchas personas con mis historias.

Y así fue… en agosto de 2014 lancé la primera edición de mi novela Secretos del Pasado, aunque la redacción no era la misma que hoy.

Un día le pregunté a una de mis amigas que había comprado el libro. Ella lo leyó y le pedí una opinión honesta:

«¿Qué sientes que le faltó al libro?», pregunté yo.

«¿Sabes qué Checko? Siento que no me diste muchos detalles. No me podía imaginar a los personajes, aunque los diálogos eran muy entretenidos».

Al principio sentí esa crítica constructiva como si me hubieran lanzado un balde de agua fría. No estaba acostumbrado a recibir crítica para mejorar mi trabajo como escritor, pero sabía que era lo mejor.

Compartí el libro con un grupo de lectores de prueba y obtuve una retroalimentación parecida.

No hay mejor forma de lidiar con la autocrítica y el «qué dirán más» que mostrar tu trabajo a otros y pedir retroalimentación. Esto es clave si de verdad quieres mejorar como escritor.

Créeme, me llevó escribir 9 novelas para desarrollar el estilo de escritura con el que me siento más cómodo y que a la gente le gusta.

Si no te sientes seguro de construir un equipo de lectores, como te he recomendado en posts anteriores, prueba con enviarle tu trabajo a un amigo de tu confianza. Pídele que lo lea y te dé una retroalimentación honesta y que realmente te ayude.

A mi me costaba pedir ayuda a mis amigos, porque sentía que no iban a ser honestos y que solo me iban a dar una opinión por lástima.

Por ello tienes que ser claro desde el principio con las personas a quienes envíes tu manuscrito.

Cuando te hayan enviado los comentarios, léelos y elabora las acciones que tomarás para usarlos sobre tu libro.

Cada lector tiene una perspectiva distinta, por eso es importante tomarte el tiempo de leer cada comentario y definir cómo lo vas a aplicar.

Lo único que importa es mejorar tu redacción, para que el lector se lleve la mejor experiencia de lectura posible.

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